sábado, 11 de abril de 2009

En busca de la Felicidad...

Hola a todos, soy nueva en esto de las entradas en el blog, así que revisando las entradas previas encontré que muchos hablan acerca de sus temores, inquietudes y demás con respecto al ENARM, así como sus perspectivas acerca de realizar una residencia médica o no, que otras opciones hay y si se sentirían conformes con lo que consigan en este arduo camino de ser profesionistas médicos. Me llamó la atención tanto en el blog como en el foro, el hecho de que la gran mayoría se estresa, divaga, comenta y se desespera desde antes de la salida de la convocatoria y ahora más, con la nueva modalidad de los bloques, oportunidades y restricciones. Lo cierto es que a estas horas y aquí, el reloj sigue corriendo, no hay marcha atrás, faltan 145 días para el día "cero", para muchos como es mi caso, será la primera vez que me enfrente al mounstro de mil cabezas que tanto temor causa, para otros será el encuentro o desencuentro con aquél añejo enemigo que tantas noches de estudio les ha arrebatado.

En la persecución de un sueño llamado Medicina, corremos tras la vida dejando muchas veces a un lado cosas, situaciones y personas, que hasta antes de nuestro ingreso a la facultad, eran importantes. Pero ¿qué ocurre al concluir la etapa formativa como médico general? Te enfrentas a estar muchas veces sólo, los amigos que tuviste en la adolescencia ya están casados, con hijos, tienen un buen empleo remunerado, etc y tú estás a años de luz de alcanzarlos. En muchas ocasiones eso se materializa en insatisfacción y autoreproches. Es entonces cuando surge la gran pregunta que de hecho en la gran mayoría de los casos surgió desde antes de ingresar a la facultad, pero que para esos momentos toma una relevancia magistral... ¿A qué me voy a dedicar, que voy a hacer ahora que concluí la carrera?, ¿Trabajaré, haré una maestría o doctorado, presentaré el enarm, o simplemente la carrera de medicina no es lo que esperaba? Y a esta larga lista de cuestionamientos se suman las presiones familiares, ya tienes veintitantos, que vas a hacer, o si tienes una familia que mantener la presión es mayor.

Todo lo anterior no hace si no enfrentarnos con la realidad de la vida cotidiana, sí, esa a la que muchas veces estuvimos ajenos entre estudio, guardias y malpasadas. Pertenecemos a una sociedad en la que el grueso es la clase trabajadora y el "ensueño" del estudio ya pasó (aunque para muchos sucedió desde antes pues tuvieron que pagarse los estudios) y es tiempo de definir lo que serás. Y nuestra profesión además de demandante hay que admitirlo es muy estereotipada tanto al interior como al exterior, hablamos de mediocridad cuando un médico hizo un postgrado de menos de 3 años o vive cómodamente como médico general en la consulta privada, sin darnos cuenta que al fin y al cabo, esa hermosa profesión es tan amplia que hay cabida para todos y en los tiempos actuales deberíamos formar una comunidad verdadera que sepa proteger a sus miembros de los embates de una sociedad a la que todo fallo en la evolución de un paciente, es por lo general culpa del médico tratante, aunque no tenga nada que ver con lo acontecido.

Lamentablemente, como diría Erich Fromm vivimos en una sociedad que le tiene miedo a la separatidad, o te adaptas o vives marginado y señalado por los demás. Así vivimos para cubrir en muchas ocasiones las expectativas de los demás. Quizá existan en este momento aspirantes a presentar el enarm a quiénes no les convence el hecho de presentar para tal o cual especialidad pero es la que más ingresos genera o la de mayor prestigio, etc. Es más, tal vez hayan médicos que realmente no deseen cursar una especialidad, pero ante la amenaza conocida de ser etiquetado como mediocre, prefieren vivir toda su vida en algo que no desean a pasar sus días como alguien que no quiso superarse.

Y no obstante, pasando todo lo anterior, una vez que te inscribes y eliges la especialidad para la cual sustentarás el examen, parece que con la inscripción llega un contrato de vida o muerte, toda nuestra existencia empieza a girar en torno al día cero y lo que ocurrirá. ¿De dónde estudiaré?, ¿Deberé inscribirme a algún curso presencial o a distancia?, ¿Y si el promedio no me alcanza para mi primera opción, tendré que estudiar algo que quizá no me satisfaga?, El tiempo me está comiendo los pasos, ¿Y si alguien compra el examen y por ello quedo fuera?, ¿Qué haré si no paso el examen? Y me aventuro a decir colegas y amigos, que ante tales presiones no será inusual encontrar historias tristes sobre compañeros que sustentarán el examen y no lo pasarán, en gran medida debido al estrés desmedido y al mal manejo de este. Se que habrá quien al leer esto último diga que es selección natural, quedan los mejores promedios y punto. Sin embargo, difiero en esto, pues si bien es cierto que la gran mayoría de los estudiantes brillantes pasará, hay muchos más por lo que, conociéndolos en la facultad al verlos en la lista nos preguntaremos, ¿cómo le hizo si se la pasó en fiestas, etc? Y es por eso que me atrevo a decir que el ENARM es una competencia de astucia más que de conocimiento.

Astucia desde el momento en que piensas de donde vas a estudiar y pondrás en juego tus limitaciones y habilidades. Que tiempo le dedicarás al estudio. Para que especialidad presentarás y si esta se adapta a tus expectativas personales, además de si el promedio mínimo aprobatorio está dentro de tus posibilidades. Y sobre todo ponerte una coraza del tamaño de la muralla china para que las presiones externas e internas no influyan en tu psique. Futurizar no es malo, pero hay que hacerlo en forma positiva, pensar como triunfadores es el primer paso para serlo. Como dice un spot publicitario todo gran proyecto surgió con una pequeña idea. Y aún así, habrá como en todo vencedores y vencidos, aceptar un "no aceptado" como un fracaso es cuestión personal. Cada uno acepta un cumplido o un insulto como tal y lo adentra en su subconsciente a voluntad, te pueden decir tonto, pero si se te resbala, jamás te creerás un tonto. Es lo mismo con el examen, si no pasas y decides vivir un duelo entre amargura y decepción, sólo estás perdiendo más tiempo para el siguiente round. Mejor aprende de tus errores y con entereza afronta lo que vendrá con positividad.

Manejar el estrés no es fácil, se necesita una lucha constante entre lo que deseas y lo que te pertenece. Por eso el tema de reflexión que hoy cito es acerca de esa búsqueda de la felicidad, cuya definición en términos generales dice que es un estado de ánimo positivo y consciente de la persona en base a sus prioridades. Pero en este caso, prefiero citar a Henry Van Dyke "La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, si no de lo que somos", o a Leon Tolstoi "Mi felicidad consiste en que se apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo". Afronten la felicidad no como un estado de ánimo variable entorno a la circunstancias, si no como una forma madura de ver la vida y sus vicisitudes. Aprendan a escuchar lo que realmente desean y no lo que otros desean de ustedes.

Y si dicen, Sí estoy seguro de que presentaré el ENARM este año, entonces pongan todo su empeño en conseguir ese sueño, pero entendiendo que el hecho de que se nos llegue a escapar de las manos este año, no implica que seamos descalificados en la persecución del mismo. Ya han pasado cada uno sus dificultades para llegar hasta aquí, todos tienen una historia de fortaleza atrás de ustedes, no se den por vencidos a 3 pasos de llegar a la meta propuesta. Y si al final, la vida decide que una especialidad médica no es lo de ustedes, aprendan a vivir plenos y sin frustraciones, cada quien tiene un motivo para seguir en este camino, necesitamos médicos comprometidos con la profesión. La frustración nos hace duros e intolerantes, la entrega y el cariño por lo que hacemos nos hace grandes, es decisión de ustedes.

A todos los que estaremos presentes el día cero, les deseo éxito y ánimo, no se rindan. El éxito de esta empresa depende de ustedes, con perseverancia, entrega, inteligencia y mucha pero mucha astucia. No se estresen lo que será de ustedes, ni aunque se caiga el cielo a pedazos. Saludos.